
Ayer
vi Loreak. Una estupenda película.
Sus cualidades son muchas, pero probablemente una de las mayores sea el tono y
la temática. Cuando constatamos año tras año que se repiten una y otra vez los mismos asuntos, como una
regeneración infinita del día de la marmota, Loreak sorprende por su tema
y por su desarrollo, por su novedad.
No la voy a destripar; sólo un poco. Una mujer comienza a recibir flores cada jueves.
De la extrañeza se pasa a la complacencia. ¿Quién las envía? Por otro lado, un
matrimonio con muy distintas personalidades vive conflictivamente la relación
con la madre de él. Un accidente unirá las dos historias y dará un tono entre
poético y de misterio al resto de la película.
De la
fotografía no diré apenas. Cualquiera que conozca el País Vasco se dará
cuenta de que no hay mucho que alterar: basta con saber filmarlo. Lo mismo de
la música, necesaria y apenas percibida, discreta en su importancia. Ambas
cumplen su función al servicio de la historia, sin estridencias ni esteticismos.
Los
actores, y especialmente las actrices transmiten, lo que es muchísimo. Son
creíbles, sencillas, personas de la calle, del rellano de la escalera, del
trabajo. Nada que añadir acerca de ellas, excepto la necesidad de inundarlas
con flores por ese regalo, por esa proximidad, por la verdad de sus interpretaciones.
Destacaría
también la escena de la Facultad de Medicina y la voz del profesor. Me recuerda
a Despedidas.
Y los
silencios, con una función narrativa que pocas veces he visto. Especialmente,
el silencio final tras la pregunta de Ane, que es también el comienzo de la
liberación y el círculo que se cierra, nuevamente con flores.
La
película es pura poesía en una historia posible. Relaciones humanas con un
tratamiento en absoluto banal ni innecesario.
Estoy
pensando que se fue de vacío en la gala de los Goya. No sé si otras lo merecen
más, pero sí sé que casi todo en esta película merece premios y reconocimiento.
Tampoco sé si el hecho de estar rodada en euskera tiene algo que ver; a mí, que
suelo ver cine en versión original, me gustó hasta eso: nunca había estado hora
y media oyendo a personas hablar en vasco. Eskerrik
asko. Gran película.
Título
original: Loreak.
Año: 2014.
Nacionalidad:
Española.
Dirección: José María
Goenaga y Jon Garaño.
Guión: José María Goenaga, Jon Garaño y Aitor Arregi.
Música: Pascal Gaigne.
Reparto: Josean
Bengoetxea, Nagore
Aranburu, Ane Gabarain, Gotzon
Sanchez, Itziar
Aizpuru, Egoitz Lasa, Itziar Ituño, José Ramón
Soroiz, Jox
Berasategui...
8 (SOBRE 10): MUCHOS GOZOS Y POCAS SOMBRAS
¡Hola!! Acabo de descubrirte. Veo que llevas poco tiempo en el ciberespacio. Me encanta el cine y los libros. Así que volveré por aquí para leer tus impresiones. No he visto Loreak, pero me atrae mucho por lo que cuentas
ResponderBorrarSaludos
Llevo poco tiempo, sí. Me ha metido en esto mi amigo Atticus, con el que discuto de todas estas cosas. Empecé con muchísimas ganas, pero el trabajo no me permite últimamente ni escribir ni leer ni ir al cine. Sufro mucho.
ResponderBorrarEn las cosas de las películas no hay manera de poner a la gente de acuerdo, pero creo que la puedo recomendar. Por lo que he leído en su blog, eres una persona con sensibilidad y te gustará.
Espero que vuelvas. Yo también me pasaré por tu blog. Gracias por entrar por aquí
Vi la película y también me ha parecido buena, me ha gustado aunque también es cierto que no gusta a todo el mundo. Yo me he llevado varias sorpresas en la biblioteca al recomendarla con entusiasmo y contarme en la devolución que no les había entusiasmado
BorrarEn fin, si es que para gustos...
Saludos
Tienes razón. No es una película para el común de los mortales. Esto suena un poco exquisito y cultureta, pero creo que es así. Afortunadamente, hay público para estas películas tan exquisitas. Si no has leído los comentario de María, justo debajo de esto, hazlo. Interesantísimos.
BorrarMe alegro de que te gustase.
Yo estudié medicina en la Facultad de Leioa y me emocioné especialmente al ver las imágenes. La sala de disección es la de la facultad, y los auxiliares que se encargan de preparar al generoso donante para nuestros estudios también son los de la Facultad.
ResponderBorrarUn gran detalle y reconocimiento a su enorme labor
Me conmueve lo que dices. Suponía que las localizaciones no eran un decorado, pero nada sabía de todo lo demás. Por lo que dices, habrás gozado de esa escena (no sé si la palabra "gozado" es la correcta) mucho más que yo, un pobre espectador.
BorrarLa escena transmite dignidad y respeto. Espero que sea eso lo que os dicen. Porque entre los médicos hay de todo, pero algunos entienden muy bien lo que es el respeto a alguien que necesita ayuda, pero que sigue siendo un ser humano, tan digno como el facultativo.
Entra cuando quieras a esta humilde bitácora, María. Y gracias por tus palabras.
Efectivamente. El discurso del profesor a sus alumnos sobre el trato a los donantes es exacto al que nos inculcan. Está terminantemente prohibido hacer comentarios despectivos hacia el cadáver, hacer fotos...desde el minuto cero nos inculcaban respeto absoluto y agradecimiento hacia todo ser humano tan extraordinariamente generoso que es capaz de donar su cuerpo para que nosotros aprendamos y podamos salvar vidas. Más a largo plazo que un donante de órganos, pero igual de necesario.
ResponderBorrarEs más, es tal el respeto que la propia universidad dedicó un espacio, el.bosque de la vida, en los terrenos adyacentes a la facultad, donde se depositan las cenizas de los donantes que lo deseen pasados los cinco años de rigor. Un lugar espectacular al lado de un embalse, engalanado con un olivo y una escultura.
Recuerdo el día que nuestro profesor, el gran Paco Doñate (si no me equivoco, impulsor de la idea) nos llevó para mostrarnos con orgullo su bosque de la vida.
Un lugar espectacular digno de ser visitado