domingo, 10 de febrero de 2019

LOS CUERPOS EXTRAÑOS

Uno más de la serie de Bevilaqua y Chamorro. Uno más, pero creo que esta vez ya he liquidado la serie. De hecho, estaba convencido de que este título no pertenecía a ella. Error, porque es un excelente texto.

El cuerpo de una joven alcaldesa aparece muerto en una playa de la ciudad que regenta, cuyo nombre no se dice pero se sabe. Vamos descubriendo que se metió con afán renovador, que era íntegra en su vida pública y liberal en su vida privada, es decir, lo que se debería exigir a todos. Sin embargo, ese partido cuyo nombre se omite pero no se disimula, hace justo lo contrario: da lecciones morales a la vez que saqueaba las cuentas públicas.

Siempre me ocurre lo mismo con los libros de Silva: me interesa mucho la investigación, pero lo que más me llama la atención es ese conjunto de observaciones sobre la condición humana, nuestras debilidades, el sentido del deber frente a la tentación de ceder a las pequeñas corrupciones a las que todos tenemos acceso. Bevilacqua acaba ascendiendo a subteniente, Chamorro se enfrenta a decisiones problemáticas en su vida privada y todos los jefes quieren saber los primeros, más y antes que los otros jefes, y quedar bien. El postureo y la figuración campan a sus anchas en política y en lo que depende de ella. A destacar el personaje de la comandante Menéndez, que aún no ha cedido, que seguramente no lo hará.

Silva nos regala otra novela moral, es decir, eso que llaman serie negra.

De lo mejor de la serie.


Autor: Lorenzo Silva.
Título: Los cuerpos extraños.
Editorial: Destino/Planeta/Booking.
Edición: 1ª.
Lugar: Barcelona
Año: 2017.
Número de páginas: 346.



Puntuación: 8 (sobre 10)



domingo, 13 de enero de 2019

LUCÍA Y EL SEXO


Hace un par de noches pusieron esta peli por televisión. La volví a ver. Perdón, la volví a ver hasta que dije basta.

He cambiado o me he saturado. Reconozco que el cine de Medem nunca ha sido santo de mi devoción, si exceptúo Vacas y Tierra, aunque también hace tiempo que las vi y no sé si en una segunda vuelta las soportaría.

En Lucía y el sexo hay una historia (parece) de un escritor atormentado, que tiene todos los tics del tema de la creación literaria. Y una chica que le quiere y a la que él parece querer. Tiene un pasado con una historia que aparece más o menos psicoanalíticamente en sus escritos y realidad y ficción se mezclan. Quien no haya oído hablar de esto seguro que es seducido. Lo malo es que es muy viejo.

Si a eso añadimos ciertos toques esotéricos (los pozos/agujeros, el mar, la luna…) ya tenemos otro ingrediente atractivo. Y si introducimos sexo a cascoporro más aún. Naturalmente, es un placer ver los espléndidos cuerpos de Paz Vega y Elena Anaya; también  se podrá disfrutar de cuerpos masculinos y de penes en estado de gracia. Pero… poco añade todo esto. Son ingredientes mal cocinados, un guion que hace aguas y unos diálogos y situaciones que me resultan sonrojantes.

Sé que Medem tiene incondicionales. A mí me parece un director enormemente sobrevalorado, el equivalente hispánico de Lars von Trier, psiquiátrico (de hecho, es psiquiatra), epatante, pero muy plano en su propuesta. Es decir, tras tanto fuego de artificio no encuentro nada.

Cuando quedaban quince minutos me fui a dormir.

Estoy leyendo opiniones sobre esta película y me encuentro con ésta de Carlos Boyero: “Una gilipollez seudoromántica, manierista, cargante”. Eso mismo.


Título original: Lucía y el sexo.
o: 2001.
Duración: 123 m.
Nacionalidad: España.
Dirección: Julio Medem.
Guión: Julio Medem.
Música: Alberto Iglesias.




Puntuación 2 (sobre10)

jueves, 13 de diciembre de 2018

LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA


Una película que vale la pena. Entre la bobería habitual, tenemos aquí una secuencia de la historia reciente de Alemania muy bien narrada. En el año 1956 no existe aún el muro de Berlín. En 1956 los húngaros reaccionan a la dominación e imposición soviética con una revuelta que acabó -como casi siempre- en baño de sangre.

Un grupo de adolescentes berlineses escuchan retazos de lo que ocurre y deciden solidarizarse con lo que está ocurriendo en Hungría con un minuto de silencio en clase, ante la estupefacción y luego el enfado del profesor. Lo que pudo ser un acto testimonial de unos estudiantes tibiamente politizados, más bien sólo jóvenes, comienza a tomar volumen y dimensiones que amenazan a todos.

A ese transcurrir se asoman las vidas de sus padres: el héroe de la guerra que no lo era tanto (o no lo era en absoluto), el antiguo sublevado que ha agachado las orejas y se ha acomodado para sobrevivir, el jerarca prisionero de sus palabras y sus dogmas… Se asoma el miedo.

Sólo los jóvenes representan la inocencia, el mundo que puede ser cambiado. Pero los débitos de su país y de su familia son demasiados. El nazismo pesa y el socialismo (real) ha impuesto su zarpa fosilizándose demasiado pronto sobre una condición humana que siempre es la misma.

Termina mal. O bien, no estoy seguro.

Y es algo que ocurrió. Ocurre a menudo, pero los que caminan por la Historia como la infantería tienen pocas opciones. Alguna sí.

Recomendable. Algo maniquea, pero estupenda en líneas generales.



Título original:  Das schweigende Klassenzimmer
o: 2018.
Duración: 111 m.
Nacionalidad: Alemania.
Dirección: Lars Kraume.
Guión: Lars Kraume (Libro: Dietrich Garstka).
Música: Christoph Kaiser, Julian Maas.





Puntuación 7 (sobre10)

sábado, 27 de octubre de 2018

EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN


Vi anoche esta reciente producción española. Y me gustó.

En primer lugar, debo decir que lo que se llama factura técnica es magnífica. No sé si se ha rodado en escenarios naturales, supongo que no porque al final de la peli habla de Hungría y no de Austria, pero es como si estuvieras allí, uno se encuentra en su imaginario. En esto es impecable, todo acompaña: la música, la fotografía…

Los actores están bien, especialmente Mario Casas, al que te crees como el fotógrafo que acumuló pruebas para incriminar a los peces gordos del nazismo, que -angelitos responsables…- negaron en los juicios de Núremberg ser ellos, estar allí, haber hecho esto o aquello. Francesc Boix, el fotógrafo real, los señaló con sus negativos y con su dedo. La Historia le dio la espalda y murió muy joven, poco después.

Pues bien, Casas está bien, no pensamos en el ídolo de adolescentes, sino en su personaje. También los otros. Aunque echo de menos que estén más perfilados, más desarrollados. Hay pinceladas de ellos, algo gruesas, sabemos poco.

El guion a menudo también es errático, entre la crónica documental y la fantasía (que de esto también hay algo). Me parece que evita a propósito el dramatismo, lo que creo que es un error en una historia como esta, sabemos de qué va y a qué vamos.

No obstante, algunos logros: las secuencias en el cumpleaños del hijo, el teatrillo y el paseo de uno de ellos con el kapo. Además, desde luego, del final, que da paso a las reales fotografías de Boix con la que se funde el final de la película.

En resumen, daba más de sí, podría haber sido la gran película del año y es, por supuesto, una buena película. Es una temática inhabitual en el cine español y merece la pena pagar la entrada.



Título original: El fotógrafo de Mauthausen.
o: 2018.
Duración: 110 m.
Nacionalidad: España.
Dirección: Mar Targarona.
Guión: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas.
Música: Diego Navarro .
Reparto: Mario Casas,  Richard van Weyden,  Alain Hernández,  Adrià Salazar,  Stefan Weinert, Macarena Gómez,  Frank Feys,  Rubén Yuste,  Eduard Buch,  Efrain Anglès, Luka Peros,  Igor Szpakowski,  Marc Rodríguez,  Joan Negrié,  Roger Vilá...



Puntuación 7 (sobre10)

domingo, 23 de septiembre de 2018

UNA RAZÓN BRILLANTE

Le brio. Toma traducción. Claro que titularla “El brío” o “El talento” tampoco es una maravilla. Bueno, a lo que vamos. A los franceses parece que les encanta el género de películas de profesores, tienen unas cuantas, el tema les interesa.

Todo comienza con una clase repleta de alumnos (luego dicen de la ratio en España…) de 1º de Derecho. Llega una estudiante de origen magrebí, llega tarde, su profesor la ridiculiza hasta extremos intolerables y parece que va a ser sancionado por ello. Se ha pasado tres departamentos transatlánticos.

Pero el rector le ofrece al ofensor preparar a esa alumna a una especie de concurso de debate a nivel nacional para amortiguar la sanción y lavar su nombre y el de la universidad. Y lo que es una aversión acaba convirtiéndose en una relación intelectual sólida.

Lo que más me interesa es el intríngulis de las clases de oratoria, los trucos de abogado, los argumentos falaces. Qué pena que se desarrolle poco. Creo que es lo mejor.

El resto de la película está bien. Dicen que es la nueva Intocables. No. A ésta le falta hondura, profundidad y se ve su buenismo a partir del minuto 10. Pese a eso, merece la pena verla, tiene interés y su desigual desarrollo muestra elementos que la hacen interesante. Pudo ser mucho más.


Título original: Le brio.
o: 2017.
Duración: 95 m.
Nacionalidad: Francia.
Dirección: Yvan Attal.
Guión: Yvan Attal, Victor Saint Macary, Yaël Langmann, Noé Debré.
Música: Michael Brook.
Reparto: Daniel Auteuil,  Camélia Jordana,  Jacques Brel,  Serge Gainsbourg,  Romain Gary, Yvonne Gradelet,  Yasin Houicha,  Nozha Khouadra,  Jean-Baptiste Lafarge, Louise Loeb,  Claude Lévi-Strauss,  François Mitterrand,  Yves Mourousi, Nicolas Vaude...




Puntuación 7 (sobre 10)

sábado, 18 de agosto de 2018

SALLY HEATHCOTE, SUFRAGISTA


Novela gráfica más que interesante. Se centra en la figura de Sally, pero es un recorrido por el movimiento sufragista británico de finales de XIX y comienzos del XX. Hay rigor histórico y buen pulso narrativo. Incluso una complejidad deseable pero ausente en muchas historias políticas, pues nos muestra las escisiones, debilidades humanas y dudas de la protagonista y de quienes los rodean.

No puedo evitar compararla con la estupenda película Sufragistas, que, una vez leída esta novela gráfica, me parece algo simple en sus planteamientos. Merece la pena ahondar en esa historia tan importante en la que hubo una causa justísima y varios modos de abordarla.

No reviento el final, que me encanta, para quienes lo lean: la última página es impagable, para las nuevas generaciones. Deja un regusto amargo y una reflexión necesaria sobre lo que tenemos y lo que ha costado llegar hasta aquí.

Estupenda lectura.




Título original: Sally Heathcore, sufragista.
Autor: Mary M. Talbot, Kate Charlesworth y Bryan Talbot.
Editorial: La Cúpula.
Traducción: Lorenzo Díaz.
Edición: 7ª.
Lugar: Barcelona.
Año: 2018.
Número de páginas: 171.
Precio: 22,90 €.


Puntuación 9 (sobre 10)

miércoles, 25 de julio de 2018

VINCENT


Vincent es una novela gráfica, gran hallazgo de un género que he frecuentado durante los últimos años. La historia es conocida en sus tópicos y Van Gogh no necesita presentación.
El libro se centra en su estancia en Provenza y su obsesión por crear una especie de sociedad de pintores en su domicilio, especialmente con Gaugin. Su hermano Teo tiene también protagonismo como el mecenas protector. Hasta ahí, bien, correcto.
Sin embargo, el libro no me ha aportado demasiado. Esto por dos razones. La primera formal: el diseño es blando, de línea clara, tipo Tintín, pero sin mucho encanto (al menos para mí), poco expresivo. La segunda es de contenido: la autora no profundiza en nada, pasa por encima de casi todo y al terminar te quedas pensando que lo que sabías lo sigues sabiendo y que casi nada de lo que has leído te ha enriquecido.
Por lo tanto, correcto sin más. Introductorio, sencillo en exceso. Merecía más.
Sé que se ha rodado una película sobre Van Gogh, Loving Vincent, imitando sus texturas. Me hablan muy bien de ella. No la he visto aún. Éste es el enlace:


Título original: Vincent.
Autores: Barbara Stok.
Editorial: Salamandra.
Traducción: María Rosich.
Edición: 1ª.
Lugar: Barcelona.
Año: 2017.
Número de páginas: 141.


Puntuación: 4 (sobre 10)