viernes, 19 de agosto de 2016

NÚMERO CERO

Raro texto. Me gustó mucho el comienzo, la idea. Me daba cuenta de que Umberto Eco estaba en su salsa, escribiendo sobre comunicación, manipulación de masas, historia, política, corrupción. Le sé (no sólo le supongo) versado en estas materias. Por eso, un libro que hablaba de un supuesto periódico que tiene como única finalidad amagar con escándalos publicables para promocionar a la alta economía y política a su patrocinador, me parecía una idea excelente para alguien como Eco.

Comienza bien, sigue bien… y a mitad del libro se atasca. Los personajes no acaban de despegar y desarrollarse, algunos de ellos (y son pocos) son perfectamente prescindibles. Y la historia de amor entre dos de ellos está más que traída por los pelos, o falta de justificación, explicación. Desarrollo.

Podría haber sido (y no lo es) una gran novela sobre las manipulaciones del poder, sobre el soporte asqueroso y esclavo que han hecho los grandes medios de comunicación. Podría haber sido (y no es) la gran novela sobre la historia reciente de Europa en general y de Italia en particular. Pero Eco promete y no cumple; mejor: deja en germen, sin apenas páginas que profundicen, una historia que prometía mucho, muchísimo.

De modo que el libro languidece cuando debería explotar. Y al final se queda en una suave narración de algo que sabíamos ya. Termina y tenemos la impresión de que Eco nos debía algo más y que la historia daba mucho más de sí.


Título original: Numero zero.
Autor: Umberto Eco.
Editorial: Lumen.
Edición: 1ª.
Lugar: Barcelona.
Año: 2015.
Número de páginas: 218.



Puntuación: 5 (sobre 10)

lunes, 8 de agosto de 2016

BIENVENIDOS A GRECIA

Esta es una de esas películas que mejor ver en casa, porque, de lo contrario, el cabreo por el dinero de la entrada puede ser morrocoturo. A ser posible haciendo otra cosa como actividad principal: planchar, cocinar, ligar por internet, zurcir calcetines…

Porque no tiene el menor interés. Es previsible, boba, tópica, tontorrona, plana e insustancial.

Se sitúa en la estela de la divertidísima Bienvenidos al Norte y de su secuela (?) Bienvenidos al Sur. Pero lo que en estas dos primeras era divertido e incluso interesante desde la reflexión y la etnografía comparada, aquí se vuelve una sucesión de supuestos gags con los tópicos más manidos y menos soprendentes de la supuesta rivalidad entre alemanes y griegos.

Porque de eso va. Un banco alemán es enviado a una maravillosa isla griega para que la evalúe con el fin de concederle unos créditos para hacer no sé qué. El resto se lo pueden imaginar: el cabeza cuadrada frente a los herederos de Ulises y Dionisos.

Todo mal. Y, si alguien aguanta hasta el final, aún peor. Huir.



Título original: Highway to Hellas.
Año: 2015.
Duración: 88 minutos.
Nacionalidad: Alemania.
Dirección: Aron Lehmann.
Guión: Arnd Schimkat, Moses Wolff, Aron Lehmann.
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Puntuación: 1 (sobre 10)

sábado, 30 de julio de 2016

ISLA BONITA

Había leído cosas buenas sobre esta película. Pero casi mejor dejo de leer.

Isla bonita es una película que no aporta demasiado: personas con una cierta edad, en crisis (qué novedad), se relacionan entre ellas y su vida de vuelta se confronta con la de una chica jovencísima con todo por descubrir (de ida).

Y ya está.

Podría ser una película de corte francés, de esas deliciosas en las que no pasa nada relevante y, sin embargo, sales del cine con la sonrisa puesta: trocitos de vida de cualquiera bien filmados y sin mayores pretensiones. En el cine que se hace tras los Pirineos eso se consigue a menudo, en el español no. En esta película desde luego que no.

Toda ella tiene un aire de déjà-vu. Los minutos pasan, no es aburrida, se deja ver, tiene a veces cierta gracia (poca) y la peli se acaba. ¿Qué queda? Apenas el recuerdo de la frescura de la actriz más joven (Olivia Delcán) y el buen hacer de la que interpreta a su madre (Nuria Román) El resto del reparto, tampoco. Incluso me quedo boquiabierto de que nominaran a Fernando Colomo al Goya, con un papel plano, de sí mismo, sin ninguna vis cómica a mi modesto entender. Si esto es una interpretación notable, habría que ver las otras…

No me extraña que al público le pasara desapercibida. Aparte de los estupendos paisajes menorquinos y la anatomía de Olivia Delcán, nada que merezca la pena demasiado.


Título original: Isla bonita
Año: 2015.
Duración: 101 minutos.
Nacionalidad: España.
Dirección: Fernando Colomo.
Guión: Fernando Colomo, Olivia Delcán, Miguel Ángel Furones.

  




Puntuación: 3 (sobre 10)

miércoles, 6 de julio de 2016

MÚSICA PARA FEOS

No es más que una historia de amor. Nada más, una historia de amor en el Madrid actual entre una mujer que roza los treinta y un hombre en la cuarentena. A los dos la vida les ha ido regular, con sus luces y sombras. Hasta aquí nada especial que reseñar, una historia más, ninguna novedad.

Es el tono lo que me gusta. No es una novela para adolescentes, sino para quien ya haya pasado por alguna peripecia vital, desamores, separaciones, dolor y muerte.

Es una historia de amor, sí, de vida. Pero también de duelo, de pérdida. Lo que me gusta de sus personajes es la valentía que tienen, lo claro que se muestra siempre el límite de la libertad en la que han de decidir, que no es absoluta, pero que les hace felices a ratos porque han decidido arriesgar.

Ha terminado la lectura y me parece que la historia daba más de sí, que personajes que casi no tienen líneas en el texto (la madre, Jaime, Ernesto…) es mejor que se queden ahí, con la fuerza del secundario. Para que pensemos en ello y en ellos.

Sin revelar nada, magistral el capítulo “El adiós”.  Y qué maravilla toda la música que va apareciendo.



Título original: Música para feos.
Autor: Lorenzo Silva.
Editorial: Destino.
Edición: 1ª.
Lugar: Barcelona.
Año: 2015.
Número de páginas: 215.



7,5 (sobre 10)

sábado, 21 de mayo de 2016

HABLAR

Hablar es una curiosa película. Tiene agilidad, ligereza, no banalidad. Al mismo tiempo es una película honda, coral e intensa.

Está rodada al modo de un plano secuencia. Desconozco si hay algún corte, no lo parece, tal vez en la escena de la televisión. Esto. que podría hacerla plúmbea y pretenciosa, la convierte en una especie de comida de degustación: pequeños platos, todos te gustan, algunos más que otros, pero de todos quieres saber más.

Sin contar mucho de ella: Hablar arranca en la salida del metro de Lavapiés. La cámara se demora en un joven que tiene una cita a ciegas. Pero pasa ante él otro personaje y la cámara abandona al primero y sigue al nuevo. Así se suceden historias, retazos que vamos completando y que se van ensamblando sin hacerlo del todo.

Me gusta especialmente la escena del hombre que discute con su madre sobre el porno y las fantasías sexuales: delirante. También el casi arresto de Sergio Peris-Mencheta en un papel divertidísimo con su hermana echando la bronca a los policías.

Me decepciona el final: teatral. Es el único defecto que saco a una película que, sin ser redonda, es fresca, divertida y apetecible. No cosechará premios de postín, pero es muy superior a casi todo lo que hay en cartelera.



Título original: Hablar
Año: 2015.
Duración: 75 minutos.
Nacionalidad: España.
Dirección: Joaquín Oristell.
Guión: Joaquín Oristell.




7 sobre 10

domingo, 1 de mayo de 2016

UN OTOÑO SIN BERLÍN

Tengo la sensación de que he visto una película de cine-club, en el mejor sentido de la expresión. Una película casi francesa, de ésas en las que no pasa gran cosa y, al mismo tiempo, te mete en los personajes.

Porque hay películas exógenas y endógenas. Ésta es de las segundas.

Una joven, una magnífica Irene Escolar. Vuelve de unos años en Canadá. No sabemos por qué se fue ni tampoco por qué ha vuelto. Su familia, sin madre, vive en la comodidad de una casa grande, su padre médico, su hermano aspirante a rockero. Otro hombre se ha quedado allí, herido, su novio Diego, del que apenas sabemos: se dedica a escribir y tiene una especie de agorafobia. Su relación es difícil: hay apego, nostálgica y una pizca de resentimiento por parte de él.

Esto es todo. No he contado spoilers, aunque daría igual. Es una historia de sentimientos, de soledades, de damnificados por ese cristal frágil que somos los seres humanos.

Recomiendo a los que gustan de historias elaboradísimas que no pierdan el tiempo con esta película. Recomiendo igualmente su visión y disfrute a los que amen estas historias pequeñas, delicadas y próximas.

Está rodada casi íntegramente en las calles y en dos casas de Amorebieta, en el País Vasco. No precisa más, es uno de sus aciertos.

Irene Escolar es una actriz sensacional, expresiva, sin necesidad de esos papeles histriónicos en los que una interpretación contenida y ajustada no tiene lugar.

Me parece injusto que estas películas pequeñas pasen tan desapercibidas y nos llenemos los ojos de tontunas explosivas: tras la detonación solo quedan el vacío y los escombros.

  

Título original: Un otoño sin Berlín
Año: 2015.
Duración: 95 minutos.
Nacionalidad: España.
Dirección: Lara Izagirre.
Guión: Lara Izagirre.



7 sobre 10

viernes, 15 de abril de 2016

PALMERAS EN LA NIEVE

Palmeras en la nieve es una miniserie. Digámoslo sin miedo. Uno cree que va a ver una película y se encuentra con una extendida narración camino de las tres horas de duración.

Se deja ver con agrado. Suceden muchas cosas, incluso demasiadas. El tema es bueno. Pero no es exactamente una película. No sé cuál fue la intención inicial, pero parece concebida para pasarla por televisión en tres o cuatro sesiones, con algún material complementario más.

El director narra bien esos saltos temporales : de la actualidad a la época colonial española en Fernando Poo. Nos los creemos.

La fotografía es excelente, muy bella. Pero esto, como siempre, es decir poco: es tan increíble el paisaje que bastaba con no hacerlo mal. Incluso a menudo es esteticista, muy especialmente las escenas en la playa y los barridos de cámara por la plantación y la selva. Una maravilla para los ojos, desde luego.

Los actores… Tengo que decir que todos me gustan. O no. Lo siento por Mario Casas, que no está a la altura, que se muestra poco sólido y dubitativo incluso en las escenas en las que se esperaba otra cosa. Adriana Ugarte, al contrario, transmite fuerza y credibilidad. También Macarena Ga<cía, dulce pero aguerrida cuando lo pide el guión. Los demás blancos, papeles desiguales, muy bien. Y los negros, cuyos nombres desconozco, aún mejor, desde el capataz hasta las mujeres, tan bellas, tan desconocidas. Cuando salen ellos, la interpretación me parece natural, poco afectada.

Hay mucho sexo. Algunas escenas, aunque agradables, chirrían. Incluso hay un detalle catastrófico: Adriana Ugarte y el hombre que la acompaña están en una playa. Ella lleva una camiseta bajo la cual se apuntan las formas rígidas del sujetador, pero cuando se quita la camiseta, oh milagro, la prenda interior se ha desvanecido y sus pechos se muestran liberados por arte de magia. Un poco de cuidado, por favor…

En definitiva, una película digna, extendida, un melodrama en el que la cosa personal y la cosa política se entremezclan y gana por goleada lo primero, sustrayendo en el espectador la comprensión global. A lo mejor, cuando llegue a la pequeña pantalla todo se explica. Incluido lo del sujetador de Adriana Ugarte. Por cierto, qué preciosidad de mujer.


Título original: Palmeras en la nieve.
Año: 2015.
Duración: 163 minutos.
Nacionalidad: España.
Dirección: Fernando González Molina.
Guión: Sergio G. Sánchez (a partir de la novela de Luz Gabás).





Puntuación: 6 sobre 10