sábado, 8 de octubre de 2016

LA LEY DEL MERCADO

No es una gran película, aunque sí muy estimable; pertenece a eso que yo califico de película de cine-club. Sin embargo la vi en casa, en varias fases. Y me gustó. Es amable y dura a la vez: amable con los personajes (personas), muy dura con el tema tratado.

No tanto por lo que muestra, sino por lo que sabemos, por todos los amigos y familiares que conocemos en situaciones similares.

El título ya nos dice lo que va a ocurrir: la ley del mercado, ésa que no entiende de personas sino de números, ajustes, racionalización…. 

El protagonista es un cincuentón expulsado del mundo laboral que intenta volver. Le ofrecen cursos de reciclaje completamente inútiles (para cubrir el expediente, para que los que gobiernan finjan que se ocupan de ello).

El personaje principal, casi el único, mantiene unas conversaciones directas, sin disimulos ni disfraces con los encargados de gestionar su colocación, con los que van a comprar su caravana y no cumplen su palabra… Pero la transformación de él es hacia el silencio, que no la aceptación. El sistema le dice que cuenta con él pero no es así, y, cuando finalmente consigue un empleo, es para hacer de perro de presa con sus compañeros de trabajo, tan víctimas como él.

Me gusta mucho el movimiento de cámara, tembloroso, humano. Y el final, magnífico, digno.



Título original: La loi du marché.
Año: 2015.
Duración: 92 minutos.
Nacionalidad: Francia.
Dirección: Stéphane Brizé.
Guión: Stéphane Brizé, Olivier Gorce






Puntuación: 6 (sobre 10)

2 comentarios:

  1. La he visto. Deja un regusto de amargura, es decir, de realidad sucia que conocemos tanto.

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    1. ¿Un regusto? Yo creo que mucho más. Creo que está en la línea de los hermanos Dardenne, me gusta su cine. La realidad es muy sucia. Y algunos de los que se dicen limpiadores echan sobre ella baldes de heces. Les encanta.

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