
Me gusta Andrea Camilleri, empezaré por aquí.
El comisario Montalbano
se hace mayor, pero su humanidad no. Montalbano es un realista idealista. Es
consciente de que vive en Italia, en el sur, en un territorio en el que la
mafia posee un estado dentro del Estado. Y él sabe que forma parte de ese
Estado en el que hay personas que tienen reglas propias e implacables. No obstante, no deja de conmoverse, de buscar el bien.
Montalbano es una
persona, mucho más que un policía. Ya sabemos que en estas novelas casi nos
interesa más lo que sucede alrededor que
la investigación en sí misma.
Yo diría que El campo
del alfarero va sobre la gratitud y su opuesto, la traición. Va de la necesidad
de querernos, de que nos acepten. Pero pasa el tiempo y las pequeñas traiciones
van minando el mundo del trabajo, de la pareja, casi los únicos que nos quedan, esos lugares de salvación en
un entorno social tan ingrato y áspero.
Montalvano es salvado
por un pescador, es consolado por Ingrid, una sueca de reglas amorosas propias
a la que nunca juzga y es sostenido por sus colaboradores Fazio y Catarella,
tan torpe éste como inocente e incondicional.
La trama, por lo tanto,
es casi una excusa: un crimen cometido
por la mafia que remite a una historia vieja, en otro país, y a una pareja que
se amó pero en la que ella dejó de querer y comenzó a desear a otra persona.
No, a mí me interesa más
lo otro.
Por cierto, estupenda novela.
Pero esto en Camilleri no es novedad.
Título original: El campo del alfarero.
Autor: andrea Camilleri.
Editorial: Salamandra.
Traducción: María Antonia Menini Pagès.
Edición: 1ª.
Lugar: Barcelona.
Año: 2011.
Número de páginas: 211.
7 (SOBRE 10)
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