domingo, 1 de mayo de 2016

UN OTOÑO SIN BERLÍN

Tengo la sensación de que he visto una película de cine-club, en el mejor sentido de la expresión. Una película casi francesa, de ésas en las que no pasa gran cosa y, al mismo tiempo, te mete en los personajes.

Porque hay películas exógenas y endógenas. Ésta es de las segundas.

Una joven, una magnífica Irene Escolar. Vuelve de unos años en Canadá. No sabemos por qué se fue ni tampoco por qué ha vuelto. Su familia, sin madre, vive en la comodidad de una casa grande, su padre médico, su hermano aspirante a rockero. Otro hombre se ha quedado allí, herido, su novio Diego, del que apenas sabemos: se dedica a escribir y tiene una especie de agorafobia. Su relación es difícil: hay apego, nostálgica y una pizca de resentimiento por parte de él.

Esto es todo. No he contado spoilers, aunque daría igual. Es una historia de sentimientos, de soledades, de damnificados por ese cristal frágil que somos los seres humanos.

Recomiendo a los que gustan de historias elaboradísimas que no pierdan el tiempo con esta película. Recomiendo igualmente su visión y disfrute a los que amen estas historias pequeñas, delicadas y próximas.

Está rodada casi íntegramente en las calles y en dos casas de Amorebieta, en el País Vasco. No precisa más, es uno de sus aciertos.

Irene Escolar es una actriz sensacional, expresiva, sin necesidad de esos papeles histriónicos en los que una interpretación contenida y ajustada no tiene lugar.

Me parece injusto que estas películas pequeñas pasen tan desapercibidas y nos llenemos los ojos de tontunas explosivas: tras la detonación solo quedan el vacío y los escombros.

  

Título original: Un otoño sin Berlín
Año: 2015.
Duración: 95 minutos.
Nacionalidad: España.
Dirección: Lara Izagirre.
Guión: Lara Izagirre.



7 sobre 10

2 comentarios:

  1. Pues por lo que cuentas me parece que es de las que me puede gustar, una historia delicada y próxima. La veré probablemente y ya te contaré.
    Gracias por darla a conocer
    Saludos

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    1. Yo creo que sí. Es, como dices, delicada, pero a veces no tanto. Los problemas humanos nunca lo son del todo.

      De nada, pero no tengo vocación de divulgador; este blog quería ser un reducto para hablar de lo que me gusta y de lo que no, con libertad.

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